Descanso

‘NO HACER NADA’ ES UN ACTO DE RESISTENCIA

Equipo de Kuaá
8 agosto, 2026
6 min
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Vivimos en un mundo obsesionado con aprovechar cada segundo. Optimizar, producir, reaccionar; la agenda no descansa y -si logra hacerlo- sentimos culpa. Sin embargo, en medio de ese huracán de tareas, vale la pena hacer una pregunta incómoda: ¿a quién le sirve realmente ese exceso de productividad?

Jenny Odell, artista y escritora estadounidense, responde maravillosamente esta pregunta en el libro ‘Cómo no hacer nada: resistir a la economía de la atención’ (2019).

“Nuestras nociones actuales de productividad no son productivas, sino destructivas”, sostiene en un apartado del libro, que se metió en la lista de los más vendidos del New York Times.

Pero lo más interesante es que Odell no quiere que la vean como una gurú de la desintoxicación digital; no está promoviendo héroes anti-tecnología.

Ella establece que la mayor revolución está en ‘no hacer nada’, en recuperar la mirada al ecosistema que nos rodea: observar los pájaros, reconocer los árboles del barrio, saber de dónde viene el agua o mirar a las personas que tenemos cerca.

Charla de Jenny Odell en el Festival XOXO de Portland: https://youtu.be/dveUrpp6vs8?si=POsIsiCw6UWVEt2i

Odell afirma que plantearse dejar el celular es una fantasía de escape, por eso su propuesta está dirigida a reenfocar la atención en aquellas cosas que no pueden optimizarse ni monetizarse.

“Todo esto surgió de la frustración que sentíamos individualmente al perder el control, impulsando la rueda de la economía de la atención con nuestra soledad, nuestra rabia y nuestra angustia existencial. Le pido al lector que se desconecte de esa rueda hidráulica y se conecte con otra cosa: el medio ambiente, la historia y otras personas, especialmente aquellas que están cerca de nosotros”, dice.

Porque, ahora mismo, nuestra atención es el recurso más valioso que tenemos y al mismo tiempo el más saqueado.

‘No hacer nada’ puede sonar pequeño e incluso hasta ingenuo. No obstante, ahí reside su fuerza: en un entorno diseñado para fragmentar la atención, poner la mirada sobre algo durante el tiempo suficiente -una planta, un vecino, un problema colectivo- se vuelve una forma de recuperar soberanía sobre uno mismo, de estar presente en una situación ‘haciendo nada’.

Así que la próxima vez que pienses que descansar es perder el tiempo, valdría la pena replanteárselo porque la verdadera pérdida no son las horas que no producimos, sino la atención que entregamos diariamente a quienes se lucran con nuestra ansiedad y nuestro FOMO (Fear Of Missing Out).


Equipo de Kuaá

Autor en Kuaá